El talento de Agostina Luz López brilla en la escena teatral con su obra “Un Punto Oscuro”, que se estrena en la Sala Zelaya.
“Un Punto Oscuro” cuenta con un elenco excepcional que incluye a Amalia Boccazzi, Carolina Saade, Felipe Saade y María Villar. Cada uno de los actores aportará su propio talento para darle vida a los personajes y profundizar en los temas que la obra aborda. La combinación de estos actores promete una experiencia teatral inolvidable para todos los espectadores.
Sinopsis
En una suerte de reversión de Mujercitas, tres hermanas asisten al final de la vida de su padre. Para mantenerlo unido al hilo de su existencia, le leen relatos que funcionan como espejos en los cuales su familia se refleja.
La figura del padre se va desvaneciendo y las hermanas tejen una casa que las contiene mientras se preguntan por sus propios enigmas y buscan el camino de sus singularidades en esta nueva configuración familiar.
Ficha técnica artística
Intérpretes: Amalia Boccazzi, Carolina Saade, Felipe Saade, María Villar.
Vestuario: Mariu fermani
Escenografía: Mariana Tirantte
Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux
Asistencia de dirección: Valentina Santelli
Colaboración autoral: Ana Montes
Prensa: Marisol Cambre
Texto y dirección: Agostina Luz López
Una imagen: leerle textos, a la manera de Las mil y una noches, a un ser querido para mantener su último soplo de vida. Pero también para ayudarlo a pasar del otro lado. Los textos como medicina para cambiar el estado de nuestros cuerpos.
El ritual de la despedida es la forma de estar de estas tres hermanas. Ante la inminente partida de su padre, empiezan a hacerse preguntas, a elaborar teorías, a leer en voz alta textos, a tejer y a cantar canciones.
¿Cómo se reconfigura la vida cuando la figura del padre se diluye? ¿Pueden los textos ser oráculos que nos sugieren respuestas para transitar este pasaje? En el umbral que se abre mediante los tejidos y las lecturas, los antepasados de esta familia se encuentran con los que están vivos. La capa que los separa es muy fina y, cuando se corre esa cortina, surgen nuevas maneras de vincularse.
Una pregunta acerca del corazón atraviesa toda la obra. El corazón como órgano que deja de latir cuando uno muere, pero también el corazón como sede de inteligencia y sabiduría, como ese lugar físico que revela nuestra vitalidad, como un espacio que vigila nuestros más íntimos secretos.
























