La muestra reúne 51 obras que combinan performance, fotografía, textiles y video.
Las piezas que conforman esta exposición no son registros, sino inscripciones: escrituras posibles de la acción en continuidad.
Sobre su obra, Vaquero Diaz cuenta: “Acciono junto al paisaje, la tierra, el entorno. Entro en relación con ese humus que me hace humana, humilde, cuerpo salvaje. Desde ahí investigo y experimento, buscando gestos que quizás existieron mucho antes, que tal vez tuvieron un sentido ancestral en ese territorio. Al entrar en ellos, se activa una comunicación —a veces subconsciente— con las memorias del lugar”.
La muestra, curada por Lucía Seijo, se puede ver hasta el domingo 19 de julio, en el tercer piso de la Casa.


























