Las muestras proponen un recorrido que articula distintos lenguajes y ejes temáticos, entre ellos la literatura, la historia reciente y las prácticas artísticas contemporáneas.
Con esta programación, el espacio cultural refuerza su perfil como un lugar de encuentro para diversas expresiones y miradas, acercando al público propuestas que invitan a la reflexión.
La inauguración simultánea permitirá a los visitantes recorrer distintas experiencias en una misma jornada, en un diálogo entre disciplinas y perspectivas.
En la sala Cronopios se presentará “Borges: ecos de un nombre”, curada por Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, que aborda tanto la obra como la vida pública y privada del autor de Ficciones, en un homenaje integral que conmemora los 40 años de su muerte, sucedida el 14 de junio de 1986.
Realizada junto a la Fundación Internacional Jorge Luis Borges y con la colaboración de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, la muestra propone una mirada colectiva sobre la figura y la obra del gran escritor argentino, en la que se podrán ver objetos personales, primeras ediciones, manuscritos, fotografías, objetos, memorabilia y hasta una recreación del cuarto del departamento de Plaza San Martín en el que vivió casi toda su vida.
Además de una completa cronología de su vida, gigantografías con imágenes inéditas y material audiovisual que ilustran su juventud y madurez, “Borges: ecos de un nombre” contará con una proyección animada en forma de holograma que traerá a la vida al autor de El Aleph, y un espacio de lectura donde el público podrá leer sus obras.
En la sala J se inaugurará “Hijos de la Luna”, del artista Eduardo Molinari, con curaduría de Javier Villa. A cincuenta años del último golpe de Estado en la Argentina, la muestra pone el foco en las juventudes de los años setenta que buscaron formas de desobediencia por fuera de los moldes establecidos.
La exposición revisa la aparente dicotomía entre rock y militancia revolucionaria destacando las zonas de cruce entre ambas experiencias. A partir de materiales de época, con ejemplares de revistas como Pelo y gráfica clandestina intervenida, Molinari construye un entramado visual donde historia, memoria y símbolo se entrelazan.


El recorrido se extiende desde los bombardeos a Plaza de Mayo de 1955 hasta la recuperación democrática, atravesando el período de la última dictadura militar. Las imágenes astrales —la luna, el sol, la estrella— funcionan como fuerzas simbólicas.
Por su parte, en la sala C se presentará “Entusiasmo público”, de la artista Liv Schulman, con curaduría de Carla Barbero. Se trata de su primera exposición individual institucional en Buenos Aires, que reúne obras realizadas entre 2011 y la actualidad.




























