La obra marca la primera producción integral del Teatro Coliseo Podestá.
El Teatro presentó “Laberinto Podestá”, una experiencia inmersiva que invita al público a recorrer distintos rincones del emblemático edificio donde nació el teatro nacional argentino.
La propuesta representa la primera producción integral realizada por el Coliseo Podestá y busca combinar patrimonio, recorrido escénico y nuevas formas de participación del espectador.
A lo largo de la obra, los asistentes atraviesan espacios ocultos y sectores poco conocidos del teatro, integrándose a una experiencia que mezcla historia, ficción y exploración.
Con “Laberinto Podestá”, el histórico espacio cultural apuesta a nuevos formatos teatrales y a una manera diferente de acercar al público a su identidad y memoria arquitectónica.
Un remate como disparador, la historia como escena
El disparador es un hecho real: en 1897, la familia Podestá compró en remate público el entonces Politeama Olimpo, evitó que el edificio desapareciera y lo convirtió en la sede de la compañía que fundó el teatro nacional. Décadas más tarde, el lugar llevaría su nombre.
La obra imagina una distopía inquietante: el Coliseo vuelve a estar en remate por deudas impagables. Sus bienes fueron inventariados y todo tiene número de lote. Los asistentes son convocados como potenciales compradores de una subasta que incluye utilería, vestuario, puertas, ventanas, arañas, hasta los propios listones del escenario. Incluso la historia está en venta.
Lo que los organizadores del remate no prevén es que los habitantes del teatro no están dispuestos a desaparecer sin resistencia. En las distintas salas, en el Picadero -único de su tipo que subsiste en la Argentina, convertido por la obra en escenario vivo- y en cada recoveco de ese edificio centenario, algo late. Alguien cuida.
El laberinto como recorrido
Así comienza una hora y media de recorrido nocturno que no tiene nada de convencional. Los espectadores no se sientan: caminan. En grupos reducidos avanzan de espacio en espacio, descubriendo espacios del Coliseo que el público habitual jamás pisó.
Una sala normalmente cerrada. Un patio interior con una planta de Santa Rita sembrada hace más de cien años y que todavía florece. Cada puerta puede ser el paso a otra dimensión de la historia; cada sombra en un corredor, una aparición. No hay cuarta pared ni distancia segura; el espectáculo interpela, abraza y conmueve al visitante en un cruce permanente entre ficción y memoria.
La historia viva
Fundado en 1886 y adquirido por los hermanos Podestá en 1897, el Coliseo fue bautizado con ese nombre en 1920 en homenaje a José “Pepe” Podestá, figura clave en el nacimiento del teatro nacional argentino. Hoy, ese mismo edificio histórico es el escenario de “Laberinto Podestá”.
A lo largo del recorrido, el público se encuentra con figuras que marcaron la cultura argentina: Pepe, Juan Vicente, Antonio y Pablo Podestá; Rosita de la Plata; Tita Merello y Enrique Santos Discépolo. Todos vuelven a escena encarnados por actores y actrices platenses que defienden la memoria de un teatro que sienten propio.
La propuesta funciona como homenaje, celebración y ofrenda a quienes construyeron la identidad del teatro argentino. La ficción y la memoria se entremezclan hasta volver imposible distinguir dónde termina una y dónde comienza la otra.
FICHA TÉCNICA:
Dramaturgia, dirección y puesta en escena: Claudio Rodrigo y Juan Pablo Thomas
Idea original: Silvina De Micheli
Producción general: Alejandra Bignasco
Producción integral: Teatro Municipal Coliseo Podestá
Elenco: Luna Benaglia, Lucía Cafiero, Juan Camiletti, Juliana Colli, Carolina Cremonte, Edgardo Desimone, Leandro Etchegaray, Santiago Franco, Luciano Guglielmino, Joaquín Merones, Lucía Pérez Martins, Miguel Retamar, Franco Santoro, Cintia Silveyra D’Avila, Florencia Verón
Dirección de arte, ambientación y vestuario: María Marta Oswald
Caracterización y asistencia de vestuario: Florencia Gangoiti
Diseño lumínico ambiental: Federico Genovés
Música original: Luciano Guglielmino
Diseño de sonido en vivo: Luciano Guglielmino y Leandro Etchegaray
Sonido en tiempo diferido: Daniel Reinoso
Asistencia y operación técnica: Leira Lattaro y Pedro Reinoso
Fotografía: Sol Sabato
Diseño gráfico: Estanislao Massigoge




























