Saints of Heartache presenta oficialmente su primer álbum de larga duración, Everything Is Beautiful, And I’m Still Alive, una colección de canciones que transita el indie pop alternativo con una marcada influencia de los sonidos de las décadas de 1980 y 1990.
El disco combina riffs de guitarra contundentes, voces potentes y grooves contagiosos, construyendo una propuesta que recupera referencias de aquellas décadas desde una mirada contemporánea.
“Everything Is Beautiful, And I’m Still Alive” representa además el trabajo más colaborativo y expresivo de la banda hasta el momento. El álbum se construye alrededor de conceptos como la memoria, el movimiento y el paso del tiempo, poniendo el foco en la importancia de valorar el presente.
La inspiración para el álbum comenzó con una colección de anotaciones y dibujos hechos en diarios de los años 90: fragmentos de noches interminables, viajes por carretera, amaneceres después de noches en clubes, caminos equivocados, errores de juventud y momentos que solo adquieren mayor significado con el paso de los años. En lugar de simplemente mirar hacia el pasado, Saints of Heartache utiliza esos recuerdos como una forma de comprender el presente.
Everything Is Beautiful, And I’m Still Alive recorre un viaje a través de la nostalgia, la celebración, el paso de los años y el aprendizaje de valorar aquellos momentos que alguna vez parecieron ordinarios. Cada canción lleva al oyente un poco más lejos por ese camino.
La banda nunca ha estado interesada en limitarse a un solo género, y en este disco se propuso celebrar toda la amplitud de sus influencias. El resultado es una ecléctica colección de canciones de indie pop que abraza el rock alternativo, las sensibilidades del pop, las texturas de los años 80, la nostalgia de los 90 y esos hooks que exigen ser escuchados a todo volumen. Y, sobre todo, es un álbum hecho para moverse.



























