Este evento se llevará a cabo en un espacio diseñado específicamente para la obra, lo que realza su carácter único.
La instalación de Sassani incluye una variedad de elementos, tales como fotoperformance y objetos tridimensionales. A través de impresiones en 3D, el artista presenta una nueva forma de percibir la fragilidad. Los materiales utilizados, que abarcan desde madera hasta cartulina y papel, ofrecen una vista innovadora sobre cómo lo frágil puede convertirse en un soporte estructural en el arte contemporáneo.
En “La fragilidad como estructura”, Sassani invita al público a reflexionar sobre la dualidad entre la fragilidad y la solidez. La propuesta desafía nuestras percepciones preestablecidas y nos permite explorar temas de vulnerabilidad y resistencia. El arte se convierte así en un vehículo para comprender la complejidad de estas experiencias humanísticas en un entorno que se siente seguro y al mismo tiempo susceptible a cambios.
Un proyecto que se articula a partir de un gesto elemental: cortar, plegar y entrelazar tiras de cartulina americana. A partir de esa operación mínima, lo que en principio aparece como un material precario y accesible se convierte en el soporte de un lenguaje visual que desafía sus propios límites. Las obras se inscriben en el umbral entre lo pictórico y lo escultórico. Aunque nacen en el plano, se expanden hacia el espacio, reclamando al muro como superficie activa.
El título “La fragilidad como estructura” remite a esa paradoja: la capacidad de lo frágil para sostenerse, de lo efímero para permanecer. La cartulina americana no se oculta ni se disfraza; se exhibe con sus dos caras y con su condición ligera, a la vez que revela una potencia formal capaz de producir sistemas complejos. Cada pieza es un organismo en sí mismo, pero en conjunto configuran un campo de relaciones donde orden y caos conviven.
SOBRE EL ARTISTA
Alberto Sassani nació en Buenos Aires, en 1976. Es un artista autodidacta, formado distintos talleres de pintura y escultura. Su interés por las artes escénicas lo llevó también a una formación actoral. Entre el 2008 al 2016 gestionó Perro Verde, su propio espacio de arte , que fue pionero en el barrio de Chacarita. Desde 2015 lleva adelante una exploración formal, material y personal, en la que desarrolla una serie de trabajos desmontando obras anteriores y recuperando algunos de sus materiales.






















