Carlos Aguirre y su quinteto de guitarras, anticipa «Va siendo tiempo»

El artista entrerriano lanzará este miércoles a través de YouTube su nuevo proyecto artístico

Para el que deja el piano, su instrumento madre y, como parte de un quinteto de guitarras, aborda un magnífico repertorio folclórico mayoritariamente propio.

El artista entrerriano Carlos “Negro” Aguirre lanzará mañana a través de YouTube su nuevo proyecto artístico para el que deja el piano, su instrumento madre, y como parte de un quinteto de guitarras, aborda un magnífico repertorio folclórico mayoritariamente propio en “Va siendo tiempo”.

“Desde el vamos el proyecto estuvo ligado a esas maneras tradicionales del folclore; claro que luego nos fuimos dando permisos de contar esos mismos paisajes sonoros con otros abordajes, no con el afán de ‘romper’ nada sino de acercarnos a una lectura que se ajuste a nuestra curiosidad de músicos”, señala Aguirre durante una entrevista con Télam.

El músico y compositor fundamenta esta nueva exploración: “El folclore de por acá, en lo personal, es un camino que he elegido para profundizar en mis búsquedas como compositor, más allá de este proyecto de guitarras”.

El quinteto guitarrero reúne al “Negro” con sus coterráneos Mauricio Laferrara y Mauro Leyes, el santafesino Luis Medina y el mendocino Sebastián Narváez para encarnar un cancionero donde el mentor del proyecto reafirma el personal talento que lo posiciona como una referencia de la música popular argentina.

Carlos Aguirre «Va siendo tiempo»

“Va siendo tiempo” será presentado este miércoles a las 22 en un streaming gratuito del ciclo “La Hora Azul” (www.youtube.com/c/ShagradaMedraDigital) del sello autogestivo Shagrada Medra que Aguirre impulsa desde 1994 en Paraná junto a sus colegas Ramiro Gallo Luis Barbiero.

Desde ese espacio, una usina fundamental de la escena independiente, registró buena parte de su vasta obra, como los tres discos con el Carlos Aguirre Grupo (“Crema”, “Rojo” y “Violeta”) y otros de piano solo (“Caminos”), a dúo con Francesca Ancarola (“Arrullos”) y con el guitarrista Yotam Silberstein (“En el jardín”), con invitados (“Orillania”), en Trío (“Calma”), solista (“La música del agua”) y en trío con André Mehmari y Juan Quintero (“Serpentina”).

Ahora con el conjunto de guitarras, el creador registró sus piezas “Va siendo tiempo”, “Siempre azul”, “Color despedida”, “Chaya errante”, “Zamba de los almacenes”, “Nini”, “Don Ángel Borda”, “Siesta de domingo”, “A gatas”, “Camino a Puerto Alvear” y “Canción por Santiago”.

«Otra de las temáticas que me preocupan es la pérdida gradual de los derechos obreros que fueron conseguidos con tantas luchas, tanta tortura y tantas muertes»Carlos «El Negro» Aguirre

Además le puso música a “Puerto Soledad” (con letra del venezolano Henry Martínez) y versionó “Los amores de Cabré” (Enrique Hidalgo) completando un repertorio que desde el jueves estará disponible en plataformas digitales.

Télam: ¿Cómo surge la decisión de expresarte a través de un quinteto de guitarras?
Carlos Aguirre: Siempre me atrajeron los ensambles de guitarra. Es un formato que se presenta a menudo en grupos folclóricos tradicionales, sobre todo en la música cuyana. A priori pensé en un quinteto porque imaginé algunos recursos que podrían resolverse más claramente con cinco personas. Sentía muchas ganas de recrear esas sonoridades que tanto me habían impactado desde niño.

T: ¿Qué desafíos compositivos supone crear para este formato?
CA: Uno de los desafíos con los que nos enfrentamos desde el comienzo de esta experiencia fue el de lograr la mayor claridad posible en las texturas de los arreglos e intentar que cada voz haga su aporte sin que la idea pierda nitidez. Digo esto ya que los cinco instrumentos se mueven en el mismo rango de alturas y tienen el mismo timbre. Esa necesidad trajo, más adelante, la incorporación de otros instrumentos de cuerda pulsada (guitarrón, guitarra bajo, guitarra píccolo y mandolina) y así como también el acordeón que aportó con un timbre bien diferenciado y la posibilidad de melodías de notas largas.

T: ¿Puede pensarse que “Va siendo tiempo” es el disco desde el que hablás más en primera persona? De ser así, ¿cómo se gestó esa necesidad?
CA: No lo había pensado así (risas), pero ahora que lo decís me quedo rumiando y te doy toda la razón si bien siento que en cada uno de los discos hay procesos muy íntimos que se revelan más allá de que no sean tan manifiestos. De este álbum pienso que está en sintonía con muchas cosas que me preocupan desde hace años; el deterioro de la vida planetaria provocado por nuestra especie, por ejemplo. Esa temática está expuesta en la “Zamba de los almacenes” donde hago alusión a ese tiempo donde la palabra tenía la fuerza de un documento, donde la relación con la naturaleza era más cuidadosa, donde los vínculos humanos pesaban más que las relaciones comerciales.

Otra de las temáticas que me preocupan es la pérdida gradual de los derechos obreros que fueron conseguidos con tantas luchas, tanta tortura y tantas muertes. Esa es la génesis de “Don Ángel Borda”, la chacarera que alude a un obrero portuario y anarquista de la ciudad de Diamante que a comienzos del siglo XX fundó alrededor de 73 sindicatos.

También están las canciones que nombran sin nombrar, aquellos amores que me han hecho sentir el impulso más vital de mi existencia.

T: En esa tónica aparecen también la chacarera que da nombre al disco, el homenaje a Nini Flores y “Canción por Santiago”. ¿Podés contar brevemente acerca de esas tres obras?
CA: “Va siendo tiempo” es claramente sobre uno de esos amores no nombrados. Uno que no llegó a materializarse pero que ha tenido igualmente la intensidad transformadora de un gran amor.

La de Nini es una composición que celebra la amistad con ese querido e inmenso músico. Y “Canción por Santiago” es una reflexión desesperada brotada en un momento álgido en que se dio a conocer el triste desenlace del asesinato de Santiago Maldonado, pero junto con su historia, la de la comunidad a la que su lucha acompañaba. Quise nombrar al final todas las naciones de los pueblos originarios que están vigentes en nuestro país porque han sido víctimas de todo tipo de vejaciones por parte de prácticamente todas las gestiones gubernamentales y el poder económico que arrasa sus tierras con el modelo extractivista.

T: Al respecto, ¿cómo fue la experiencia de impulsar y ser parte del Festival por el Agua que hace dos domingos se realizó en Paraná? ¿hay otras acciones en ciernes?
CA: La Multisectorial por los Humedales Paraná, de la que soy parte, es un grupo grande donde confluye un montón de gente autoconvocada desde que teníamos las cenizas en los patios de nuestras casas debido a las quemas de las islas. Confluyen también varias organizaciones que tienen ese norte de la defensa del medioambiente. Y el Festival, en realidad, fue el comienzo de una semana en torno al agua que sumó marchas, cine debate, talleres y la pintada de un mural en una plaza pública. La lucha continúa y hay muchísimos aspectos en los que tenemos que trabajar. Pero tal vez todo confluye en una palabra: Conciencia. Buscamos que la ciudadanía se contagie y se involucre a cuidar lo que no cuidan los gobernantes ni el poder económico, la vida.

Fuente: Telam

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