La noticia más triste que no queríamos leer ya es cierta.
“Indio” Solari ha dejado este mundo, pero su leyenda y su inmenso legado en la cultura popular argentina seguirán latiendo para siempre.
Con su partida, no solo despedimos al líder fundamental de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, sino a la voz de toda una tribu. El Indio supo traducir como nadie el sentir popular, la marginalidad, el amor y la resistencia en poesías que se volvieron banderas. Su obra es una parte imborrable de nuestra historia.
Supo ser el refugio de varias generaciones y nos enseñó, desde la poesía más cruda hasta la más bella, que “el lujo es vulgaridad”. A pesar del avance de Mr. Parkinson que lo obligó a bajarse de los escenarios, su música siguió siendo el motor de miles de personas, marcando el ritmo de nuestras alegrías y sirviendo de curita para el alma en los momentos más oscuros.
Hoy el pueblo ricotero despide a su ídolo con homenajes, banderas y cantos en todo el país, desde las plazas hasta los rincones más íntimos. Se nos va una parte fundamental del rock nacional, pero nos deja el regalo más grande: sus canciones inmortales.
Nadie es capaz de matarte en mi alma, Indio. Buen viaje!!!




























