Esta obra promete cautivar al público con su originalidad y profundidad.
“El Hijo del Instante” narra el viaje existencial de cinco personajes que transitan por un espacio sin tiempo. A lo largo de la obra, los protagonistas enfrentan diversas situaciones con humor, explorando la vida y sus absurdos. A medida que se desarrolla la trama, los personajes también buscarán un gran destino en común, lo que añadirá un toque de intriga y emoción a la narrativa.
Con un elenco talentoso y una dirección innovadora, “El Hijo del Instante” busca ofrecer una experiencia teatral única. Los asistentes quedan invitados a sumergirse en esta mezcla de reflexión y risa que invita a la contemplación.
La propuesta de El hijo del Instante nació con el objetivo de construir un espectáculo de humor en el que el relato estuviera a cargo de los cuerpos y las circunstancias, por encima de la palabra. A partir de esa premisa, el proceso de ensayos impulsó una dinámica de creación constante, en la que el elenco desarrolló múltiples ideas que luego fueron organizadas en cuadros sucesivos a lo largo de la obra.
Las escenas fueron consensuadas entre el grupo de artistas y la dirección, y crecieron a medida que avanzaba el trabajo escénico. En ese recorrido, el humor comenzó a entrelazarse con elementos filosóficos y con otras disciplinas artísticas como la música, la plástica y la danza. El resultado fue una estética que combina rasgos modernos y clásicos, producto de un proceso de búsqueda colectiva.
La dramaturgia encontró su forma definitiva al ajustarse al tiempo escénico planteado desde el inicio, aunque el equipo creativo sostiene que el universo de la obra podría expandirse en una sucesión potencialmente infinita de cuadros. El humor y la sensibilidad alcanzados en la interpretación permiten, según destacan, arribar a la esencia poética que el proyecto se propuso desde su concepción.
Puesta en escena
El espectáculo comienza con un efecto lumínico que sugiere estrellas o energías danzando en la oscuridad. Luego se revela un diseño espacial sencillo y preciso: cinco cubos negros iluminados, coronados por bombines, y algunos bastones que aparecen y desaparecen a lo largo de la función.
La puesta adopta una estética minimalista, en la que los objetos irrumpen en escena, interactúan y se retiran para dar paso a nuevas situaciones. El peso central del espectáculo recae en la destreza interpretativa del elenco, cuya diversidad de recursos construye distintos matices de humor y sostiene la dinámica de la propuesta.
FICHA TÉCNICA
Actúan: Walter Buzeta, Emilio Rupérez, Claudio Depirro, Carlos Vignola y Javier López
Música original y compaginación musical: Javier López
Diseño de Luces: Daniel Giménez
Realización escenográfica: Juan Fontes
Utilería: Barcos de tinta
Vestuario: Marcela Gómez
Coreografía: Ayelén Depirro – Sabrina Crespo
Prensa: Adriana Schottlender
Co Dirección y asistencia técnica: Sabrina Crespo
Dirección general: Claudio Depirro – Emilio Rupérez






















