En el caso de Juan y Ana, no fue diferente. En medio de un concierto de Soda Stereo, su vida dio un giro inesperado gracias a una melodía que fluyó en el aire. La música no solo llenó el espacio, sino que también conectó sus almas en un instante suspendido entre la realidad y la magia.
El bullicio de la multitud, las luces brillantes y el sonido envolvente crearon un ambiente perfecto para que se cruzaran sus caminos. Mientras la banda tocaba sus canciones icónicas, Juan se encontró perdido en una melodía hipnotizante.
El concierto se convirtió en el telón de fondo de una historia que apenas comenzaba. Entre las notas sublimes de su música favorita, Juan y Ana empezaron a construir un vínculo genuino. Conversaron entre las canciones, compartieron sus sueños, y la música siguió sonando, cada acorde afianzando la conexión entre ellos. Esa noche mágica no solo fue un concierto, sino el inicio de una hermosa amistad que prometía ser mucho más.
Lo que nació como un simple encuentro se convirtió en un amor profundo, construido con gestos, miradas y silencios.
Cuando la enfermedad llegó, ellos eligieron seguir amando, sosteniéndose con ternura, aferrados a la esperanza. Y cuando Ana partió, dejó en los brazos de Juan algo más que dolor: una hija, una continuación, una nueva forma de amor.
Más sobre el artista
Bailarín nacido el 13 de noviembre de 1973 en Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, Argentina. Estudió el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. En 1985 fue invitado como estudiante de honor por la Escuela del “English National Ballet” y “Le Jeune Ballet de France”.
En 1992 ingresó al Ballet Estable del Teatro Colón; y en 1994, como primer bailarín al Ballet Argentino de Julio Bocca. En el 2007, fue invitado por el Ballet del Teatro Colón como bailarín principal.
En televisión participó de la telenovela “Herencia de amor” (Telefé), y trabajó en varias ediciones del reality “Bailando por un sueño”, como coreógrafo y bailarín.
















