Esta muestra presenta una fascinante colección que se centra en el mar y su interacción con la isla Grande de Tierra del Fuego.
La exposición incluye obras de artistas destacados como Adriana Valero y Mariana San Juan. Con un total de trece trabajos, los visitantes podrán apreciar técnicas diversas que combinan acrílico sobre tela y acuarelas sobre papel. Cada pieza retrata la esencia de la isla y el entorno marino que la define, ofreciendo una interpretación única del paisaje patagónico.
Curada por la talentosa Mercedes Guanziroli, la muestra estará abierta al público hasta el 26 de abril. Se puede visitar en el tercer piso de la Casa Nacional del Bicentenario. Esta es una oportunidad imperdible para conocer y disfrutar del arte contemporáneo que promueve la reflexión sobre nuestra identidad e historia a través de la representación del paisaje.
TEXTO CURATORIAL
Las obras de arte relatan puntos de vista variados, significativos para los artistas visuales que las crean. Trasladan al espectador a un universo de infinitas interpretaciones, a pesar de que estén principalmente hablando, como en este caso, de un lugar en particular: la Isla Grande de Tierra del Fuego.
La imaginación es el ingrediente esencial que se requiere para poder dar vida en los diferentes soportes a imágenes variadas. Pero son los lugares lejanos los que poseen una inclinación natural para crear una atmósfera misteriosa y extraordinaria. Sin dejar de lado la simpleza de la cotidianeidad de los protagonistas de ese entorno natural que las rodea y define.
Mariana San Juan refleja sus orígenes, influenciada por esa geografía única y los factores climáticos determinantes para todos los habitantes de este lugar remoto, cercano a la Antártida. Principalmente la nieve y el hielo son transformaciones que caracterizan el entorno invernal, la tierra y el mar. Surgiendo como esculturas de la naturaleza que son tan efímeras como la vida misma. Son evocaciones atemporales que despiertan un sinfín de emociones.
Adriana Valero hizo de la isla su hogar. Su serie submarina comienza con una búsqueda y estudio sobre las algas marinas que abrazan de forma silenciosa las costas. Observa los pigmentos que estallan en cientos de colores, destacando lo hermosas, etéreas y efímeras que son. Pero ellas no están solas: hay todo un mundo marino que las circunda, conviviendo en armonía. Libres y vivaces, son un estallido de cromatismos que con fascinación observamos sin perder el ritmo, bajo el agua, olvidándonos por un momento de las bajas temperaturas que posee.





















