A lo largo de más de un mes el ciclo convocó a más de 250 mil personas, con opciones tanto diurnas como nocturnas distribuidas en los barrios porteños.
El cierre de Cultura de Verano tuvo como uno de sus momentos destacados la última función de Cyrano en el Anfiteatro del Parque Centenario. La versión protagonizada por Gabriel Goity, con adaptación y dirección de Willy Landin, se despidió definitivamente de los escenarios con una función al aire libre.
En su Salón Mayor, la Usina del Arte también tuvo su broche de oro con cuatro funciones colmadas de Materia, la performance inmersiva de música y escultura en vivo, con Poly Pérez en stick, Lucas Espina en percusión y Tadeo Jones realizando su escultura in situ.
Las terrazas del Centro Cultural Recoleta ofrecieron conciertos y programación nocturna. Se presentaron propuestas musicales que combinaron homenajes, nuevas producciones y recorridos íntimos por la obra de artistas contemporáneos como Spinetta Infinito, Lichi, Potra con Sofía Vitola y Benito Cerati junto a su banda.
El Centro Cultural 25 de Mayo contó con una programación especial en su terraza con conciertos de jazz, artes escénicas y cine bajo las estrellas, además de propuestas para toda la familia en su sala principal, actividades distendidas y su ya tradicional milonga dominical. Por su parte, el Centro Cultural San Martín tuvo tres clases magistrales virtuales a cargo de Maitena Burundarena, Mónica Millán y Marilú Marini.
A su vez, el Teatro Colón se sumó a la agenda de verano con Astor – Piazzolla Eterno, un espectáculo que recorrió la obra, el universo creativo y el legado de una de las figuras fundamentales de la cultura argentina.
El Planetario Galileo Galilei fue sede del Festival Planetario, una jornada especial que combinó astronomía, arte digital, música y divulgación científica para despedir el ciclo Cultura de Verano.
El Complejo Teatral de Buenos Aires también contó con programación musical y de danza. La Orquesta del Plata se presentó en el Cine Teatro El Plata del barrio de Mataderos, en el marco del regreso de las milongas con música en vivo.
Uno de los pilares de esta edición de Cultura de Verano fue el cine. El séptimo arte tuvo una presencia destacada en el Centro Cultural Recoleta a través de films que recorrieron distintos géneros y épocas. Además, en esta edición, Cultura de Verano incorporó Cine al aire libre con funciones nocturnas en lugares como Plaza Usina, Planetario, Polo Circo, Plaza Uspallata y Barrancas de Belgrano.
Por su parte, El Circuito de Espacios Culturales de la Ciudad sumó espectáculos de teatro, danza, circo y música ―con shows masivos como el de Botafogo en Chacra de los Remedios― y clases abiertas de distintas disciplinas en todos los barrios porteños.
La música también tuvo un lugar destacado en el Anfiteatro del Parque Centenario, donde se presentaron conciertos al aire libre como Latinaje, con su propuesta de latin jazz instrumental; el show de Silvina Moreno, pensado para toda la familia; Los Amados, que celebraron San Valentín, y OnOff con una propuesta sonora inmersiva.
La Casa del Historiador siguió con su ciclo de Músicas Patrimoniales. En su segundo año, rindió homenaje a los géneros musicales que han sido declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO: tango, candombe, flamenco, chamamé, bolero y guarania.
La Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad acompañó la programación con propuestas de lectura itinerante, talleres, narraciones al aire libre y actividades para niños y familias. En esta agenda, las Bibliobicis invitaron a seguir conectados con los libros durante el verano, combinando literatura, música y juego en distintos barrios porteños.
Los Museos de la Ciudad también formaron parte de Cultura de Verano. El Museo Carlos Gardel, el Museo Moderno y el Museo Sívori presentaron exposiciones y talleres. Espacios como el Museo de la Ciudad, el Larreta y el Museo de Arte Popular José Hernández sumaron opciones que permitieron conocer mejor las colecciones y también disfrutar del aire libre.
La Casa de la Cultura inauguró su temporada estival con actividades dedicadas a la formación y el encuentro comunitario. Se presentaron A Bailar! El movimiento nos une, un proyecto artístico y participativo que invita a personas de todas las edades y contextos a encontrarse a través del cuerpo y el movimiento.
























