Con pocas entrevistas y una presencia pública medida, el artista apuesta por dejar que sus canciones ocupen el centro de la escena y hablen de su recorrido.
Hay artistas que buscan estar permanentemente presentes y otros que prefieren que su obra llegue antes que cualquier explicación. Maxi Serte pertenece a esa segunda categoría. Con pocas entrevistas y una presencia pública medida, el artista construye su recorrido desde una independencia que no necesita ser anunciada.
Ahora vuelve con “Un día”, una nueva canción que retoma esa forma de vincularse con el público: dejar que la música sea la principal vía para contar quién es y qué tiene para decir.
El 11 de septiembre estrenó “Un día”, una canción que inaugura el camino hacia un nuevo disco, previsto para enero/febrero de 2027. El lanzamiento incluye un videoclip de títeres de mano y confirma una sensibilidad que se mueve en un territorio reconocible: canciones íntimas, humor absurdo, producción casera y una atención especial por los detalles que normalmente quedarían fuera de una letra.
“Un día” podría haber sido una canción de desamor. En cambio, es una canción sobre la forma extraña en que recordamos. La voz dice “yo te extraño un día, fue miércoles” y después se desvía hacia un auto, un partido de fútbol, la historia, el cine y una serie de imágenes que parecen no tener relación entre sí. Precisamente ahí está su lógica: el recuerdo tampoco suele pedir permiso antes de cambiar de tema.
Serte compone, toca, graba y produce todos los instrumentos en su propio home studio. Esa autonomía no aparece como un dato técnico separado de la música. Forma parte de su identidad: el mismo artista que escribe una línea sentimental puede detenerse en una rueda de auxilio; el mismo que trabaja en soledad puede construir una canción que parece encontrar a sus oyentes de manera lateral, casi por accidente.
En la escena independiente argentina, donde muchas veces la exposición parece ser una condición de existencia, Serte está construyendo otra clase de presencia. Una presencia más reservada, menos inmediata y quizás por eso más persistente. “Un día” no llega a explicar quién es Serte. Llega a dejar otra pieza de ese mundo para quienes estén dispuestos a encontrarla.

























