La banda, conocida por sus canciones melódicas y armonías vocales, ha construido una relación especial con el público argentino desde 1993.
El anuncio de su regreso causó una ola de emoción, pues los shows de Bad Religion son siempre uno de los eventos más esperados del año. Gracias a su potente mensaje contrastado con melodías pegajosas, la banda ha conseguido mantener una base de seguidores leales. El cariño entre la banda y el público argentino es innegable, lo que hace que cada presentación sea única y llena de energía.
El día finalmente llegó, y el estadio Malvinas Argentinas se llenó de fanáticos ansiosos por escuchar sus canciones icónicas. A medida que tocaban sus éxitos, las armonías vocales llenaban el aire, y los asistentes vibraban al ritmo de la música. Este evento no solo fue un espectáculo musical, sino también una celebración de la conexión entre Bad Religion y su fiel audiencia argentina.
Shaila y Eterna Inocencia fueron los locales que dieron inicio a la noche, llevando en alto la bandera de lo mejor del género nacional.
Con gran puntualidad, Bad Religion dio inicio a la noche entre pogo y mosh.
La banda comenzó su set list con Recipe For Hate seguida por Them & Us, acompañando desde la batería al público llegó el famoso ¨Ole, ole, ola….¨ casi como un cántico de bienvenida.
Acelerado, fuerte y con sonido impecable la lista hizo un repaso por todos sus discos y clásicos a lo largo de 24 temas donde no faltaron Sorrow, Digital Boy, L.A is Burning, American Jesus, entre otros.
Bad Religion reafirmó la conexión con Argentina y el cariño por muchas décadas más.




























