A lo largo de la obra, el actor se pregunta quién es realmente y revisa aspectos de su vida ligados a la profesión, los vínculos, las heridas y los recuerdos.
Con humor, honestidad y una mirada introspectiva, la propuesta se presenta como una experiencia teatral que combina relato autobiográfico y reflexión existencial.
El espectáculo utiliza las herramientas del teatro para acercar al público una historia íntima que, al mismo tiempo, dialoga con preguntas universales sobre la identidad y el paso del tiempo.
Lejos de buscar respuestas definitivas, la obra pone el foco en el valor de las preguntas y en la posibilidad de compartirlas desde el escenario.
En esta etapa de su vida, Olmi se plantea interrogantes fundamentales: ¿Es su profesión lo que lo define? ¿O quizás son sus vínculos, sus heridas y recuerdos? Esta búsqueda no es solo suya; es un reflejo de la lucha interna que cada persona enfrenta. La historia personal que narra no tiene nada de ficción; es un testimonio de la humanidad compartida entre todos nosotros.
A veces, las preguntas son más significativas que las respuestas. Olmi, en su enfoque teatral, invita a la audiencia a considerar su propia vida y los interrogantes que surgen a lo largo del camino. Esto convierte su relato en un experimento sorprendente que invita a la introspección.
Con la calma de alguien que ya no busca impresionar, este acto se transforma en un viaje poético hacia la verdad.
Al final, Boy Olmi nos demuestra que, a través del arte y la reflexión, podemos encontrar conexión y significado en nuestras propias historias.
No se trata solo de un actor en un escenario, sino de un hombre que busca su verdad y anima a otros a hacer lo mismo.



























