La Casa Nacional del Bicentenario inauguró la muestra Alma naciente, del artista Gabriel Altamirano, con curaduría de Gastón Fournier.
La exposición propone una reflexión sobre las imágenes mentales con las que las personas construyen sus deseos, imaginan el futuro y sostienen emocionalmente el presente, desplazando la mirada hacia un territorio profundamente íntimo.
La muestra se desarrolla como una arquitectura emocional compuesta por dibujos, esculturas, piezas textiles, instalaciones y dispositivos sensoriales que invitan al visitante a recorrer distintos estados de la imaginación. Lejos de ofrecer respuestas o fórmulas sobre la felicidad, Alma naciente propone una pregunta abierta: ¿qué imágenes inventamos para poder imaginar el futuro?
En el centro del recorrido aparece una monumental figura textil de aproximadamente cinco metros de longitud: un autorretrato blando, expandido y vulnerable que el público podrá rodear, tocar y experimentar desde la cercanía. Más que una escultura, la pieza funciona como un refugio simbólico, un cuerpo disponible para pensar el deseo, el descanso y la fragilidad como parte de una misma experiencia humana.
Cada sala construye una atmósfera particular mediante la integración de recursos visuales, sonoros, lumínicos y olfativos. El recorrido no busca únicamente ser observado; propone ser vivido con el cuerpo entero, invitando al espectador a atravesar un paisaje donde la imaginación, la memoria y la proyección del futuro se entrelazan en un mismo territorio sensible.
Palabras del artista: “Alma Naciente nace de una pregunta que me acompaña desde hace tiempo: ¿qué imágenes construimos para imaginar el futuro? Me interesa pensar el deseo no como una fantasía de escape, sino como una fuerza capaz de modelar la realidad que habitamos. Quise crear un espacio donde el dibujo dejara de ser únicamente una imagen para convertirse en un lugar, donde el cuerpo pudiera atravesar la obra y encontrarse con sus propias proyecciones, recuerdos y deseos.”


























