Lombrices es una comedia que invita al público a adentrarse en el particular universo de Martirio y Consuelo.
A lo largo de la obra, ambas protagonistas atraviesan una jornada aparentemente cotidiana que se transforma en un recorrido por situaciones absurdas, nostálgicas y profundamente humanas. Entre conversaciones delirantes, juegos macabros y una convivencia marcada por la dependencia mutua, las dos mujeres revelan sus miedos, deseos y contradicciones.
Mientras afuera ocurre un incendio real en el edificio, que es evacuado y controlado sin que ellas lo sepan, las protagonistas continúan con su rutina absurda y claustrofóbica, marcada por una relación sádica, dependiente y profundamente humorística.
En su encierro, ambas se entregan a un pasatiempo tan siniestro como lúdico: ensayar maneras de asesinarse mutuamente, inspirándose en escenas de famosas películas de Hollywood. Entre estos juegos, emergen confesiones, recuerdos distorsionados, contactos con “el más allá” y una visión decadente del mundo que las rodea.
La obra funciona como una metáfora de un mundo en ruinas, donde la locura, el humor negro y la ternura conviven en un clima tragicómico. A través de estas dos mujeres, Albarello expone la fragilidad humana, la soledad, la violencia cotidiana y la necesidad desesperada de compañía, incluso en sus formas más tóxicas.




























