Sierra: El Álbum Mortuorio es una película colombiana de horror que combina elementos del thriller, el slasher y el horror social.
Escrita y dirigida por Carlos Ortiz Alarcón, la producción propone una mirada al género atravesada por distintas problemáticas sociales.
La película llegará a las salas de cine del país el próximo 5 de noviembre. Su propuesta cruza diferentes recursos del terror con una lectura sobre la violencia y sus consecuencias en una comunidad.
La historia transcurre en Pueblo Blanco, un lugar aparentemente tranquilo. Allí, la desaparición de una joven desencadena una serie de hechos violentos.
A partir de ese momento, comienzan a salir a la luz secretos que permanecieron ocultos durante años. Entre ellos, la existencia de una antigua secta que forma parte de la historia del pueblo.
Pueblo Blanco es un lugar ficticio construido a partir de elementos reconocibles del territorio colombiano. Se trata de una comunidad aislada y olvidada. Un espacio detenido en el tiempo, donde la violencia, el fanatismo y los secretos marcaron a varias generaciones.
Más allá del terror, la película aborda temas como el trauma colectivo, el abuso de poder y el silencio frente a la violencia. En ese sentido, utiliza el género como una herramienta para explorar conflictos sociales y la condición humana.
La dirección y el guion están a cargo de Carlos Ortiz Alarcón, realizador colombiano con experiencia en el sector audiovisual. Su trabajo se ha desarrollado principalmente dentro del thriller, el horror y el cine de género.
Según la información de producción, sus obras acumulan más de 40 selecciones oficiales y distintos reconocimientos nacionales e internacionales.
Sierra: El Álbum Mortuorio es producida por 88 Films Productions S.A.S., empresa colombiana dedicada a la producción y realización cinematográfica. La compañía cuenta además con una casa de renta y una trayectoria que incluye más de seis largometrajes y diversos proyectos audiovisuales.
La producción ejecutiva y la dirección de fotografía están a cargo de Cristian Gil Bayona. Su trabajo sobre la luz y la oscuridad resulta central para construir el universo visual de la película.
La producción general está liderada por Laura Liscano López, vinculada al Bogotá Horror Film Festival.
El equipo creativo también cuenta con una experiencia compartida en festivales internacionales. Sus proyectos llegaron durante dos años consecutivos a Sitges. Primero fue Sierra: El Álbum Mortuorio y luego Sucumbir.
Con esta propuesta, el cine colombiano de género vuelve a utilizar el terror como punto de partida para abordar conflictos sociales y explorar aquello que permanece oculto dentro de una comunidad.

























